Se destaca la importancia de destrabar el juicio por la voladura de la AMIA y la impunidad que persiste, ya que esto podría alentar futuras acciones terroristas.
La declaración de Hezbollah y la Guardia Revolucionaria Islámica como organizaciones terroristas implica la persecución judicial de sus actividades y el congelamiento de sus fondos, un aspecto crucial en la lucha contra el terrorismo.