El consulado alemán en San Petersburgo deberá cesar operaciones el 18 de septiembre, y los centros culturales del Goethe Institut en Rusia también suspenderán actividades, con personal debiendo abandonar el país antes del 13 de septiembre.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso declaró que las autoridades alemanas provocaron una escalada en las relaciones bilaterales y son responsables de las consecuencias.