Se explora la ambigüedad de las declaraciones de Donald Trump sobre las Malvinas y cómo el gobierno argentino las interpretó como un apoyo a su reclamo de soberanía.
La postura de Trump, similar a la de un negociador, genera incertidumbre sobre hasta dónde estará dispuesto a comprometerse con la posición argentina, mientras que China e Israel parecen mostrar un mayor alineamiento con la causa de las Malvinas.
Se destaca que China, en particular, apoya la soberanía argentina sobre las islas como parte de su política de integridad territorial, la cual proyecta sobre el caso de Taiwán.