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Victoria de extrema derecha en Alemania: AFD arrasa en elecciones regionales

Un terremoto político sacude Alemania tras la victoria del partido de extrema derecha Alternativa por Alemania (AFD) en unas elecciones regionales. El resultado, que se esperaba por las encuestas, se vio facilitado por la impopularidad del canciller Merz.

Este triunfo en el estado de Sajonia-Anhalt, donde la AFD obtuvo cerca del 44% de los votos, abre una era de incertidumbre institucional sin precedentes en el país, cuya identidad democrática de posguerra se construyó sobre la premisa de "nunca más" frente a las atrocidades del nazismo.

El dirigente de la AFD, Ulrich Sigmund, capitalizó el descontento popular prometiendo mano dura contra la inmigración. Se especula con contactos para fracturar la disciplina de los conservadores o buscar acuerdos con formaciones populistas.

El impacto del resultado golpea al gobierno federal de Berlín. El canciller conservador, Tiedrich Merz, atraviesa mínimos históricos de popularidad, castigado por el estancamiento económico y las disputas internas de su coalición. Su partido, la CDU, se hundió hasta el 17% en Sajonia y Anhalt, perdiendo una región que gobernaba.

La victoria de la AFD abre un debate geopolítico, ya que el partido defiende abiertamente restablecer lazos con Rusia y exige cortar la ayuda a Ucrania. Para la Unión Europea y la OTAN, esto representa una amenaza directa a la seguridad continental.

En las calles del este alemán, el voto se explica como reflejo de una profunda brecha socioeconómica, décadas de resentimiento con el oeste industrializado y frustración con el costo de vida. La AFD ha logrado transformarse en un partido transversal que atrae a trabajadores precarizados y a sectores de clase media desencantados.