Un "terremoto político" sacude Alemania tras la victoria de Alternativa por Alemania (AFD), partido de extrema derecha, en las elecciones regionales del estado de Sajonia. Este resultado, que se considera histórico y sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, genera incertidumbre institucional y resuena en toda Europa.
Ulrich Sigmund, dirigente de la AFD, capitalizó el descontento popular con promesas de mano dura contra la inmigración y mayor seguridad. El canciller alemán, Tiedrich Merz, atraviesa mínimos de popularidad, y su partido, la CDU, sufrió una fuerte caída en Sajonia.
El fenómeno de la AFD se explica no solo como protesta, sino como un reflejo de brechas socioeconómicas, resentimiento histórico con el oeste industrializado y frustración con el costo de vida. Analistas señalan que la AFD se ha convertido en un partido transversal, atrayendo a trabajadores precarizados y clases medias desencantadas.
La victoria de la AFD y su posible alineamiento con Rusia, que busca desestabilizar a los gobiernos que apoyan a Ucrania, representa una amenaza para la seguridad continental europea y la OTAN. El partido defiende abiertamente restablecer lazos con Rusia y cortar la ayuda a Ucrania.