El canciller alemán acusó a la extrema derecha, específicamente a la AFD, de fomentar una "limpieza étnica" durante una tensa sesión en el Bundestag. La controversia surge tras la victoria electoral de este partido y su propuesta de "remigración" y deportación de migrantes irregulares.
El canciller advirtió que estas políticas podrían perjudicar sectores económicos clave como la artesanía, los centros de atención y cuidado, y los restaurantes, generando un amplio debate en el país.