Se analiza la estrategia televisiva de Chiche, quien se movía entre diferentes programas y audiencias, compitiendo tanto con figuras como Fernando Bravo y Mauro Viales, como también buscando atraer a un público más amplio, incluyendo el de la clase media y la política.
Jorge Rial aporta su perspectiva sobre la competencia periodística de la época, recordando que él y Chiche se "mataban por las notas" e incluso se "robaban invitados". Describe la relación como una competencia sana pero intensa, donde ambos se esforzaban por obtener la primicia.
Rial destaca la personalidad de Chiche como un "cabrón" pero con suficiente carisma para sobrevivir en el medio, y lamenta su partida, calificándolo como un "grande" que será extrañado. Se resalta la habilidad de Chiche para mezclar el pasado con el presente, creando contenido impactante y a veces escandaloso, pero sin quedarse encasillado en un solo tipo de programa.