Se resaltó la dinámica de trabajo de Chiche Gelblum y su equipo, especialmente con Lili, enfatizando la naturalidad y las discusiones francas que caracterizaban su programa.
Gelblum valoraba el debate y la discrepancia, considerando que la confrontación de ideas al aire era lo que aportaba autenticidad al ciclo. Se mencionó que él prefería que se le discutiera y no que se estuviera de acuerdo incondicionalmente.
Esta forma de hacer televisión, donde las opiniones vertidas al aire reflejaban las discusiones internas, generaba un ambiente genuino y atractivo para la audiencia.