Se relata un episodio de la infancia de Chiche Helblum, donde cuidaba la zona durante reuniones de comunistas debido a su buena memoria para las patentes de los patrulleros, avisando cuándo debían desarmarse.
Se menciona también su relato sobre el exilio de su familia en 1982, tras la Guerra de Malvinas, y una persecución sufrida por parte de Macera.