Se resaltó la férrea voluntad de Chiche Helblum, quien se negaba a tomar reposo y a menudo se daba el alta a sí mismo contra las indicaciones médicas, priorizando siempre el trabajo.
Su deseo de trabajar hasta el final se cumplió, ya que estuvo activo hasta el último momento, demostrando una dedicación excepcional y un amor profundo por su profesión.