El gobierno enfrenta un Congreso complejo donde las derrotas en temas clave como la ley de tierras podrían repetirse. Proyectos como el de Malvinas tienen altas chances de aprobación, pero otras iniciativas, como la reforma política, enfrentan mayor resistencia.
Se critica la estrategia del gobierno de insistir en proyectos ambiciosos que generan divisiones, en lugar de priorizar iniciativas con mayor consenso. La gestión de las prioridades legislativas y la administración de las derrotas parlamentarias son puntos clave para el oficialismo.
La compra de aviones F-16 se presenta como un éxito estratégico del gobierno, alineado con Estados Unidos y neutralizando bloqueos británicos. Esta inversión en defensa, aunque costosa, responde a una demanda de protección de la soberanía y genera una percepción de seguridad nacional.