Se critica la postura de la jueza Pascual, quien, según se expone, prioriza la defensa de los delincuentes bajo un concepto de "garantismo". Se cuestiona su rol y se la insta a comprender la realidad de la gente que vive en zonas inseguras.
La jueza es señalada por fallos que favorecerían a los infractores, generando indignación y preocupación por la percepción de impunidad.