Se rememora la cobertura periodística del atentado a la AMIA, realizada por Chiche y Romay, y se cuestiona la seguridad del edificio en ese entonces.
Se plantea la duda sobre la escasa custodia del edificio y la falta de prevenciones ante un contexto de crecientes guerras étnicas y amenazas de atentados, sugiriendo una falta de control elemental.