Se critica la percepción de que la nueva ley penal juvenil traerá mayor seguridad, argumentando que en la provincia de Buenos Aires esto no será así y se califica como "demagogia punitiva".
Se pone en duda la efectividad de la ley y se cuestiona la decisión de los jueces que no acatan la resolución de la jueza, sugiriendo que si no gusta una resolución, se debe apelar y no ir contra la persona.