Gustavo cuestiona la postura de la jueza Marta Pascual sobre justicia restaurativa, afirmando que personas que trabajan en esta área, tanto en penales como en institutos de menores, no avalarían sus dichos. Considera que la jueza basa su argumentación en una visión particular que no representa el consenso de los especialistas.
A pesar de reconocer el trabajo brillante de quienes se dedican a la justicia restaurativa, Gustavo sugiere que ellos no respaldarían las opiniones de la jueza Pascual. Se plantea la duda sobre la validez de la perspectiva de la jueza y su posible desconexión con la realidad del sistema.