Se denuncian gastos excesivos en la provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kicillof, en áreas como lubricantes íntimos (500 millones de pesos), viajes (61 mil millones) y programas culturales (200 millones). Se cuestiona que estos fondos no se destinen a seguridad, cárceles, chalecos o policías.
Se critica la priorización de los delincuentes sobre la gente honesta y se compara esta situación con la gestión anterior, sugiriendo que el "peronismo" gasta en "pavadas" mientras la inseguridad aumenta. Se insta a destinar recursos a cuidar a la gente en lugar de financiar gastos superfluos.