José Luis Cerillo reconoce el estado deplorable de muchos institutos de menores, calificándolos como "centros de recepción y contención" que presentan problemas de hacinamiento y condiciones deterioradas. Señala que la provincia está llevando a cabo un plan de recuperación de varios establecimientos, con obras significativas para mejorar la infraestructura.
Explica que la construcción de nuevas instalaciones y la refacción de las existentes requieren tiempo y planificación. Menciona el caso de un instituto que, con capacidad para 120 jóvenes, solo alberga a 60 debido a que la otra mitad está inutilizada. Cerillo defiende la necesidad de garantizar condiciones adecuadas para los jóvenes privados de libertad, argumentando que el hacinamiento y la violencia no contribuyen a su reinserción social.