Una madre con un hijo con discapacidad intelectual expresa su preocupación por la falta de cobro de los terapeutas desde abril, lo que pone en riesgo las prestaciones necesarias para el desarrollo de su hijo.
La familia depende de los centros terapéuticos para que el niño adquiera independencia, ya que no sabe leer, hablar ni controlar esfínteres.