Se critica al peronismo por haber abandonado la bandera de la lucha contra la inseguridad, dejándola en manos de la derecha. Se considera una ceguera del partido, ya que la seguridad es una demanda principal en los barrios vulnerables, que constituyen su base electoral.
Se plantea que el peronismo tiene más votos entre los delincuentes y que la inseguridad, a pesar de ser un problema que afecta directamente a sus votantes más pobres, no parece influir en el resultado electoral. Se sugiere que esto podría deberse a una cuestión de ignorancia o falta de educación en ciertos sectores.