Se critica el uso de la Causa Malvinas como estrategia de marketing político para levantar la imagen del presidente y disimular la crisis económica.
Se argumenta que Malvinas no debe ser una excusa para encuentros partidarios ni el inicio de una campaña, ya que trasciende los intereses personales y es la única causa nacional que une a los argentinos. Se considera que el gobierno está mal parado en el tema Malvinas y que la utilización de la causa busca tapar la crisis económica.