Se analizan los acuerdos entre Javier Milei y Donald Trump, describiéndolos como "acuerdos entre privados" que podrían extenderse por décadas. Se cuestiona la solidez y durabilidad de estos acuerdos, sugiriendo que podrían no ser tan duraderos como se presenta.
Se interpreta que la retórica sobre la continuidad de estos acuerdos busca fortalecer la imagen del gobierno actual y su alineación con Estados Unidos. Sin embargo, se insinúa que la realidad podría ser más compleja y que la durabilidad de estos lazos es incierta.