Se critica duramente a Eugenio Zaffaroni, acusándolo de "destruir la Argentina" a través de su pensamiento "abolicionista" que idealiza y romantiza al delincuente.
Se compara esta postura con la romantización de la guerrilla, argumentando que se defiende a quienes actúan fuera de la ley y perjudican a la gente de bien.
Se señala que esta ideología afecta la vida de las personas en los barrios, impidiendo el estudio y el trabajo, y que sus consecuencias son similares a las vividas en el pasado con grupos armados.