Nicolás Daverio, de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), describe la situación como un ataque a la soberanía nacional y al futuro de los trabajadores.
Se reportan 500 profesionales y técnicos menos desde que asumió el gobierno de Milei, debido a los bajos salarios. Además, 270 contratos vencen en diciembre y se teme que no sean renovados.
Se denuncia la intención de privatizar el reactor RA10, considerado una "joya de la corona".