Corea del Sur evalúa con cautela su posible participación militar en el Estrecho de Ormuz, ante la creciente escalada bélica entre Estados Unidos e Irán. El gobierno surcoreano desestimó versiones sobre pedidos de Washington para un despliegue antes de septiembre, calificándolas de prematuras.
El presidente surcoreano, Lee Jae-min, discutió la situación con su par francés, Emmanuel Macron, en París, enfatizando la importancia de la seguridad y la libertad en la región. La decisión de Seúl se enmarca en un delicado equilibrio diplomático y de seguridad en Medio Oriente.