Se critica la gestión de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, argumentando que no prioriza la inseguridad ni empatiza con las víctimas. Se señala que el gobernador solo se enfoca en mejorar las cárceles y no en la problemática de la inseguridad que afecta a la sociedad.
Se cuestiona la postura del kirchnerismo respecto a la teoría del castigo y la pena, sugiriendo que no creen en ella. Además, se hace hincapié en la importancia de los consejos de la magistratura, encargados de elegir fiscales y jueces, y se aboga por alejar del sistema penal a quienes no creen en la pena, comparándolo con ser cura sin creer en Dios. Se afirma que estos individuos "destruyen el sistema penal desde adentro" y no pueden empatizar con quienes han sufrido.