Se critica la postura de Rodrigo Paz de "soltarle la mano" a Cerimedo, comparándola con la de Milei hacia Novelli y la de Adorni, sugiriendo que se intenta despegarse de figuras comprometidas.
Se menciona un diálogo revelado la semana pasada donde Milei y sus allegados habrían planeado tratar como "terroristas" a quienes cortaban rutas, evidenciando una "mancomunión" e "ideología compartida" más que una traición a la confianza.
Se concluye que la derecha, al caer en desgracia un aliado, tiende a lavarse las manos, desvinculándose de él.