Se cuestiona la idea de "recuperar" a los jóvenes que delinquen, argumentando que es un mero "relato" y que faltan herramientas para lograrlo.
Se critica la postura de ciertos jueces que minimizan la gravedad de los delitos, sugiriendo irónicamente que el delincuente "se cayó arriba de la bala".
Se plantea que la postura de estos jueces cambiaría si sus propios hijos fueran víctimas de la delincuencia.