La Cámara de Diputados se convirtió en escenario de un triunfo para la oposición y el gobierno, quienes lograron evitar que se tratara en sesión un tema sensible como el de los deudores morosos. La oposición vivió la sesión como un triunfo propio, mientras que el gobierno lo consideró una victoria al lograr que los proyectos pasen a comisión antes de fin de mes.
El gobierno buscó contener daños y evitar una derrota legislativa, logrando que los proyectos sobre deudores morosos y discapacidad sean debatidos en comisión. Se planteó la posibilidad de bajar la tasa de interés y alargar plazos para los deudores, pero el gobierno prefiere que cada uno arregle con su banco, en lugar de una solución general impulsada por ley.
Hubo presión del Banco Central y de los bancos para que se aflojen las tasas. El Banco Nación bajó la tasa a seis puntos, pero aún así, el monto resultante para un crédito a largo plazo resulta poco significativo. Se discute la posibilidad de bajar impuestos, pero esto implicaría un costo fiscal que el gobierno parece no querer asumir.