Se debate la postura de quienes defienden a los delincuentes juveniles, a quienes se acusa de estar "enfermemos de ideología" y de confundir "orden" con "autoritarismo".
Se critica la idea de que "cada niño que delinque es una víctima de la situación social", argumentando que esto es una excusa para no aplicar la ley.
Se menciona que la mayoría de la sociedad pide mano dura contra la delincuencia, como lo demuestra una encuesta de Clarín.com que indica un 89.7% de aprobación a la baja de la edad de imputabilidad de 19 a 14 años.
Se insta a los políticos a dejar de lado las "rosquitas" y las campañas, y a tomar medidas concretas para solucionar los problemas de inseguridad, economía y educación.