Se plantea la problemática del acceso a las armas y se discute la legalización de las drogas como posible solución al crimen organizado.
Se argumenta que la legalización de las drogas transformaría un comercio ilícito en lícito, aunque se reconoce que esto no eliminaría por completo el delito.
Se sugiere que es más fácil combatir el negocio ilícito atacando a los comerciantes mayoristas y minoristas, similar a lo que se hizo con el robo de cables.