Se reflexiona sobre la importancia de que el Estado se haga presente y que los delincuentes vayan a prisión para desalentar la delincuencia juvenil. Se compara con el modelo de Bukele y se menciona la inversión en tecnología de seguridad como el sistema Lince.
Se plantea que la falta de presencia estatal y la impunidad generan un "aspiracional" delictivo en los jóvenes. Se destaca la necesidad de que la justicia actúe de manera contundente y que la política no interfiera en los procesos judiciales. Se menciona el caso de David Elías Ojeda Vázquez como un ejemplo de las trágicas consecuencias de la inacción.