Trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) se manifestaron en Bariloche para denunciar el presunto vaciamiento del plan nuclear argentino y el despido de más de 80 empleados a nivel nacional.
Ignacio Cortés, delegado de ATE, expresó su preocupación por la situación, señalando que el mes pasado se ofreció un plan de retiro voluntario al 92% de la planta permanente. Según los manifestantes, esto representa un intento de quitarle a Argentina una tecnología nuclear estratégica que pocos países dominan, como el diseño, construcción y operación de reactores de investigación.
Se criticó la decisión de licitar a una empresa privada la operación del reactor RA10, que permitirá la producción de materiales para medicina nuclear. Los trabajadores argumentan que esto no tiene sentido económico y que se está desperdiciando inversión en un área crucial para el país.
Además, se mencionó la fuga de científicos argentinos al exterior debido a los bajos salarios y el elevado costo de vida, lo que dificulta la continuidad de proyectos de ciencia y tecnología. La energía nuclear fue destacada como una fuente de energía eléctrica de bajos costos, poco contaminante y cada vez más necesaria ante la creciente demanda.