Se intensifica el ataque contra Diego Hartfield, acusándolo de vivir de una beca del Estado a través del Senar y ahora intentar destruir todo, incluyendo los subsidios al deporte y los "clubes de barro". Se le exige que devuelva el dinero recibido.
Se le tilda de "rata" y se compara su accionar con el de alguien que patea la escalera para que otros no suban, resaltando su supuesta crueldad y egoísmo.