Se criticó la política exterior de Estados Unidos basada en "America First" y la dependencia de las relaciones comerciales del líder de turno, argumentando que la colaboración debe prevalecer a pesar de las diferencias ideológicas.
Se señaló que la estrategia de Estados Unidos de priorizar sus intereses sobre el bienestar regional puede llevar a la pérdida de la buena fe con los nuevos líderes latinoamericanos, como se ha visto en el caso de Venezuela.
Se enfatizó la importancia de la colaboración regional para el beneficio común, en contraposición a una política de "América First" que solo beneficia a Estados Unidos.
Se mencionó la necesidad de que Estados Unidos muestre un interés genuino en el bienestar de la región para mantener relaciones sólidas, a pesar de las diferencias políticas con los líderes de los países latinoamericanos.