Se discute la propuesta de crear hogares de tránsito para delincuentes, financiada con fondos públicos. Se menciona la organización "Hogares de Cristo", liderada por el Padre Pepe y Paola, que promueve esta iniciativa.
Se cuestiona a quién benefician realmente estos hogares y se señala que, si bien se argumenta sobre los derechos de los adolescentes privados de libertad, la prioridad debería ser la de las víctimas. Se ironiza sobre la posibilidad de que estos hogares sean votados por la ciudadanía.