Se critica duramente la suspensión de la ley penal juvenil por parte de la jueza Marta Pascual en la provincia de Buenos Aires. El periodista Eduardo Feinmann expresa indignación ante la decisión, considerándola un mal ejemplo para los jóvenes y un retroceso en la lucha contra la inseguridad.
Se cuestiona la medida, sugiriendo que fomenta la impunidad y que Argentina se convierte en un "Far West". Se hace una analogía con la disciplina escolar de épocas pasadas, donde los castigos físicos (simbolizados por el cinturón del padre) eran efectivos para el aprendizaje y el respeto a las normas.
Se ironiza sobre la situación, comparándola con enviar al país "al rincón y con bonete de burro", y se lamenta que figuras históricas como Sarmiento o Juan Lérido no podrían soportar la situación actual. Se menciona que la jueza habría actuado bajo supuesta influencia de un "charuto", añadiendo un tono de burla a la crítica.