Los intendentes de la provincia de Buenos Aires asumen cada vez más responsabilidades en materia de seguridad, ante la lejanía de la gobernación y la necesidad de dar respuestas a los vecinos. Esto ha llevado a la creación de policías municipales y al financiamiento de patrulleros.
Se menciona que algunos municipios, como San Vicente y San Isidro, han desarrollado sus propias policías municipales armadas, mientras que en otros casos, los municipios pagan adicionales a policías bonaerenses para reforzar la presencia en sus distritos.
Se señala que esta tendencia responde a un vacío en la gestión de la seguridad por parte de la provincia, obligando a los municipios a invertir recursos propios y a asumir roles que exceden sus competencias originales.