Una interna judicial en el Supremo Tribunal Federal de Brasil ha impactado el clima político, debilitando al oficialismo. El conflicto se desató por presuntos vínculos entre el magistrado Alexander de Moraes, afín a Lula, y el dueño de un banco acusado de fraude. La disputa escaló cuando un colega de Moraes, cercano a Bolsonaro, solicitó la suspensión de la cúpula de la policía federal por supuesto espionaje ilegal.
Moraes denunció persecución por parte de su colega, generando un cruce institucional que la oposición ha capitalizado en plena campaña electoral. En el plano social, la economía cotidiana se presenta como el principal punto débil para Lula, quien enfrenta críticas por la gestión económica y el temor al avance de la derecha.