Se aborda la adicción al trabajo del presidente Javier Milei y su impacto en su salud y descanso.
Milei reconoció trabajar 16 horas diarias y dormir solo 4 o 5 horas, atribuyendo su funcionamiento a la "adrenalina pura". Se menciona que se está "recuperando" de su adicción al trabajo, aunque se ironiza sobre la efectividad de esta recuperación dado su ritmo de actividad.
Se compara su situación con la de otros funcionarios y se plantea la pregunta sobre cómo logra mantenerse en un cargo tan demandante sin un descanso adecuado.