Se critica duramente a la jueza Pascual por su supuesta empatía hacia los delincuentes y su falta de consideración hacia las víctimas. Se cuestiona su afirmación de que el caso de Kim fue un "accidente" y se argumenta que fue un asesinato.
Se plantea irónicamente que la jueza debería llevar a los delincuentes a su casa para resocializarlos, dada su postura garantista. Se enfatiza que la víctima fue Kim y que su muerte no fue un accidente, sino un crimen.