La jueza Marta Pascual, en un caso de abuso y asesinato de una menor, expresó que hoy no daría la pena de 25 años que se impuso originalmente, a pesar de que las revisiones posteriores confirmaron la sentencia.
La jueza considera que las penas para jóvenes delincuentes deberían ser más leves, argumentando que el encierro no los cambia y que prefiere aplicar alternativas. Esta postura la define como "agnóstica penal" y defensora de "penas débiles".