Se insiste en la crítica a la jueza Pascual por su resistencia a aplicar la ley penal juvenil, sugiriendo que su accionar es funcional a sectores garantistas y al discurso del kirchnerismo. Se destaca la ausencia de críticas de Kicillof hacia la jueza.
Se menciona la intervención de Mariano Cascallares y la teoría de Eduardo Feynman sobre un posible respaldo político a la jueza. Se subraya que la jueza parece estar más preocupada por el victimario que por la víctima, lo que genera dudas sobre su imparcialidad.