Se menciona la posibilidad de que la jueza Marta Pascual renuncie, lo cual sería un acto de dignidad. Se destaca su experiencia en el fuero juvenil penal, ámbito en el que sostiene que no se respetan las condiciones mínimas de los derechos de los adolescentes detenidos.
Pascual argumenta que esta situación podría tener consecuencias negativas para la sociedad en el futuro. Su postura se basa en su conocimiento y vivencia dentro del sistema de justicia juvenil.