En Argenzuela, se describió un escenario de "festival de traiciones" en la política argentina, comparándolo con un festival de música.
Los panelistas ironizaron sobre la posibilidad de que los políticos graben videos y guarden información como un "reaseguro" ante posibles traiciones futuras. Se anticipó un "traición palusa", un evento donde se esperan múltiples traiciones políticas, que coincidiría con el verano.
La conversación derivó en la idea de que algunos políticos estarían asegurando su futuro personal, independientemente de los resultados electorales, y se comparó esta actitud con la de Leila Yanni.