Se propone una idea "innovadora" para solucionar los problemas de infraestructura y educación: que la dirigencia política deje de robarse el dinero.
Se argumenta que si los fondos públicos se utilizaran correctamente, alcanzaría para mejorar las escuelas y construir nueva infraestructura.
Se cuestiona la efectividad de las medidas gubernamentales ante la corrupción generalizada.