La campaña de Alternativa por Alemania (AfD) se centró en la inmigración y la inseguridad, proponiendo acelerar deportaciones y expulsar a personas sin estatus legal.
Analistas señalan que el respaldo a la AfD se explica también por la incorporación de demandas sociales y la construcción de una identidad en el este de Alemania, donde persisten desigualdades tras la reunificación.