Se analiza la figura de Javier Milei y sus comparaciones históricas, señalando la contradicción de admirar a Sarmiento y a la vez a Margaret Thatcher. Se argumenta que es imposible reivindicar las Malvinas y admirar a Thatcher simultáneamente.
Se destaca la incongruencia de estas figuras históricas, mencionando que a ambos se les asociaba con la etiqueta de "locos". Se critica la tendencia a autopercibirse como maestro en lugar de homenajear a los maestros reales, calificando esta actitud como una falta de respeto.