Se critica la falta de capacidad de los políticos para redactar discursos coherentes, tildándolos de "bestias" y señalando que el periodismo se ríe de su "bestialidad".
Se cuestiona la idea de que los jóvenes víctimas de la situación social son en realidad delincuentes, y se menciona a Macri en este contexto.
Se reflexiona sobre la necesidad de que los políticos vuelvan a estudiar y demuestren un mínimo de capacidad para ejercer sus funciones.