Se entrevista a ciudadanos sobre su percepción de la educación bajo el actual gobierno. Las respuestas coinciden en un diagnóstico negativo, calificando la situación como "muy mal" y expresando preocupación por el futuro.
Los entrevistados señalan la falta de recursos y la ausencia de políticas adecuadas como los principales problemas. Se menciona la preocupación por los intereses económicos que podrían estar influyendo en las decisiones educativas y se hace referencia a los resultados de las pruebas PISA como un indicativo del bajo nivel educativo alcanzado.