Se expresa preocupación por la posibilidad de un nuevo conflicto armado por las Malvinas, a raíz de declaraciones de un concejal del PRO de La Plata, Nicolás Morsone, quien afirmó que "si hay que ir a la guerra se irá a la guerra". Se critica la falta de desmentido oficial por parte del gobierno.
Se recuerda que intentos anteriores por recuperar las islas fueron por vías diplomáticas, y se advierte sobre el desequilibrio emocional del presidente Milei y su posible alineamiento con figuras internacionales afines a la guerra. La retórica belicista del concejal es vista como un reflejo de la postura del gobierno, que parecería sentir desprecio por los argentinos y las Malvinas.